EL MITO SOBRE LA INSPIRACIÓN - 5 CONSEJOS QUE TE AYUDARÁN A MANTENERTE INSPIRADO SIEMPRE.
Generalmente pensamos que la inspiración es algo etéreo que anda en el aire, que nos toma por momentos y luego nos deja, pero realmente no funciona así.
No hay "dioses" dictándote al oído, ni los astros se alinean, ni ningún otro suceso esotérico-religioso.
La tendencia que tenemos los humanos de adornar y mitificar lo que no entendemos puede llegar a niveles inimaginables. La idea romántico-religiosa acerca de la inspiración es una de las cosas más contraproducentes que he escuchado. Por su puesto que tenemos libertad de creer en lo que queramos pero el arte tiene sus propias reglas.
Imaginen que un maestro no se sienta inspirado para enseñar a sus alumnos ¡No! Simplemente prepara su clase, estudia el contenido y luego lo imparte.
En otras palabras la inspiración es algo que podemos provocar y hasta planificar de forma muy consciente.
También es verdad que no siempre confluyen sentirse bien anímicamente y que todo salga de forma fluida, por lo que no pocas veces tendremos que poner de nuestra parte y que la disciplina sea la que nos saque a flote. (Leer mi otro artículo sobre la disciplina aquí)
Nadie dijo que fuera fácil, todos tenemos días buenos y malos pero eso se manifiesta en cualquier área o trabajo y no es algo propiamente del oficio de artista.
A continuación compartiré algunos consejos que yo pongo en práctica para mantenerme inspirado.
Provocar la inspiración.
Puede ser super esclarecedor tomar unos minutos de relajación hojeando libros de arte, viendo obras de otros artistas, fotos, leyendo, etc.
Incluso libros de modalidades diferentes a la nuestra, como moda, arquitectura, ballet o música pueden crear una explosión de nuevas ideas para obras futuras.
Pero no solo limitarnos a esto sino mantenernos al tanto sobre temas de la actualidad cultural, politica y económica, asistir a museos, galerías y eventos culturales. La lista podría continuar.
Está claro que no podemos dar lo que no tenemos y sentarnos en un sillón a quejarnos y esperar la “musa” de nada servirá.
Mientras más estimulos recibamos mas herramientas tendremos a la hora de crear.
Concentrarnos en lo que mejor hacemos.
Personalmente, siempre trato de rodearme de motivos, temas y técnicas que realmente disfruto y en los que creo tener mejores resultados.
Por ejemplo: evito por todos los medios hacer figura humana o retratos ya que no es algo que me llame tanto la atención.
Por el contrario cuando doy rienda suelta a mi lado más creativo o trabajo con el color me siento motivado y esto me ayuda incluso a proyectarme mucho mejor durante el día y a crear mentalmente un ambiente positivo.
No es por gusto que muchos sicólogos recomiendan potenciar nuestras áreas más fuertes y prestar menos atención a nuestro lado más débil.
Observar nuestro entorno.
Nuestro entorno mas común es una gran fuente de estímulo creativo y la capacidad de observación que tengamos puede marcar una gran diferencia. Como artistas visuales se supone que debemos tener un ojo agudo y entrenado para ver detalles que suelen pasar desapercibidos. Un paseo en el parque, la comida, los animales, una conversación y todo lo cotidiano puede inspirarnos a cada momento.
¿Cuántas veces vamos caminando por la calle y vemos un cartel con una frase sugerente y nuestra mente empieza a generar ideas e imágenes?
Pero esto no solo sucede cuando salimos, hay objetos y motivos dignos de ser representados hasta en nuestra propia casa.
Debemos estar atentos por que cualquier escena o detalle puede ser el germen de nuestra próxima obra.
No tomarnos demasiado en serio.
Se que el arte es muy importante para nosotros, pero muchas veces pensamos demasiado en hacer una obra maestra e impresionar a otros. Esto puede producir un miedo sobrecogedor y terminamos por bloquearnos a la hora de trabajar.
Asi que, toma un poco de pintura, mezcla colores al azar, dibuja garabatos y no pienses demasiado sobre ello, déjate llevar y pásalo bien.
Esto hará que liberemos tensión y nos enfrentemos al formato en blanco y al proceso creativo con mas confianza.
Tiempo, oficio y trabajo.
Aunque resulte obvio, dominar nuestro oficio cada día más, nos evitará tener problemas con la inspiración. A través del tiempo siempre tenemos temas e inquietudes recurrentes que nos harán conocernos mucho mejor al momento de hacer nuestras piezas. Esto propiciará que vayamos construyendo nuestros propios codigos visuales y conceptuales lo cual hará que cada vez sea más fácil seguir una línea coherente en nuestro trabajo.
Conclusión.
Estos son hábitos que personalmente me han servido durante años, especialmente desde que trabajo y vivo del arte y no me ha faltado nunca la inspiración.
Cada artista tiene sus propios rituales y procedimientos, pero crear es un acto objetivo, concreto y más natural de lo que nos imaginamos, llenar ese proceso de ideas sin sentido seguirá erigiendo una barrera para todos los que aspiran a ser creadores.
Por: Enrique Zaldivar
(Artista de la plástica)
————————————


